El pasado sábado impartí un curso de boudoir que fue mucho más que una formación técnica: fue una experiencia creativa completa.
Durante la jornada trabajamos iluminación de estudio avanzada, dirección de modelos, composición corporal, y estética visual. Cada asistente tuvo la oportunidad de enfrentarse a un set real, con una modelo profesional, para llevar su fotografía a otro nivel.
No se trató solo de disparar. Hablamos de cómo construir una atmósfera que hable de poder, sensualidad y respeto. De cómo moldear la luz para acariciar la piel, para tensar la emoción o liberar la pose. De cómo convertir un cuerpo en un símbolo y una escena en una historia.
💡 Qué hicimos:
- Analizamos la psicología del boudoir y cómo romper el hielo con la modelo.
- Construimos esquemas de iluminación con luces continuas, jugando con color y fondos texturizados.
- Dirigimos posturas que empoderan, desde lo elegante hasta lo provocador.
- Y sobre todo, disparamos con intención.
Esta serie que comparto es una muestra del resultado: imágenes que son pura energía visual.
Autenticidad, músculo, actitud. Así se ve la conexión entre fotógrafa, modelo y entorno cuando todo se alinea.
📸 Gracias a cada alumno por su entrega y pasión. Esto no es solo fotografía, es una forma de mirar el mundo.













